PADRE/ Quercus cerris l.


Intervención en el Quercus cerris L. por Joaquin Jara, dentro del proyecto curatorial de Eugenia Garcia Sottile “Cartografías Sensibles” y la serie de intervenciones en entornos naturales y urbanos.

Jardín Botánico de la Universidad de Valencia.

 

 

 

 “Si entras para cruzar el tronco, habitarás el lugar donde estuvo la materia. El aire que rodeaba al roble joven fue endureciéndose y haciéndose madera, anillo tras anillo, durante 180 años. Y hoy, con el árbol muerto, estás tú ocupando ese espacio, esa ausencia que representa el corazón de un árbol tallado, un simulacro de mi cadáver, una representación de cada persona que se pare a ocupar ese espacio. Todos pasamos sin saberlo por lo que será nuestra propia ausencia.”

 

 


Esta intervención escultórica es un homenaje al Quercus cerris L. árbol monumental muerto y emblemático del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. Esta intervención se desarrolló en dos etapas, y termina por una fase indeterminada: 

La primera etapa tuvo lugar el otoño del 2016: se trataba de cruzar, sólo con herramientas de mano, el tronco del árbol. Por uno de sus costados, se emprendió la talla de la espalda de una figura humana, y por el otro costado del tronco, la talla del frente. Estas dos acciones simultáneas, llevadas a cabo alternativamente, acabaron encontrándose para crear un solo cuerpo incrustado.

La escultura representa un cuerpo –el mío– en posición fetal, respetando la verticalidad, condición natural que el árbol conserva incluso estando muerto.

La figura se dejo así dentro del roble todo el invierno del 2016/ hasta la primavera del 2017 para que los visitantes y trabajadores del Jardín Botánico se acostumbraran a su presencia.

La segunda etapa se desarrolló a finales de la primavera del 2017, y consistió en sacar el cuerpo del interior del árbol. José Plumed, podador del Jardín Botánico y experto en árboles monumentales, ayudó con una motosierra a separar el cuerpo del corazón del tronco y dejar un umbral –una ausencia– a través de la cual es posible cruzar el interior de un árbol que ha vivido tres generaciones.

El cuerpo extraído se dejó en el suelo, adoptando la posición horizontal propia de un cuerpo, ya no en posición fetal, sino yacente, al lado del árbol-umbral,  se le colocó por último una máscara hecha con los últimos restos del árbol cuando aún estaba vivo pasados a bronce.

El paso de la verticalidad a la horizontalidad genera un cambio a la vez en el sentido y en el objeto de la mirada : un simple cambio de posición lleva al espectador de una figura naciente a un despojo yacente, del embrión al cadáver, y es entonces una cierta concepción del ciclo vital, el paisaje en el sentido amplio de la palabra, lo que da un giro en la mente del observador.

Al finalizar esta segunda etapa de intervención se inicia una fase abierta, que será el devenir de la intervención en el tiempo, su transformación en el entorno, y el dialogo que se instaure entre los individuos y el espacio vacío, la relación de los seres con lo que en otro momento fue patrimonio vivo y que les ofrece ahora habitar por un instante el espacio de su ausencia.


http://jardibotanic.org/?apid=agenda-33&id=1263&idioma=_spa&idioma=_val&idioma=_val#.WG0MZrbhBR1

Asociado a L´animal a L´esquena contando con el apoyo del Centro Cultural Octubre de Valencia.